dissabte, 22 de febrer del 2014

22/02/14. *. Exercici de comparació d'opinions d'articles triats per Caffe Regio. Tal com deia Josep Pla, “El que més s'assembla a un espanyol de dretes és un espanyol d'esquerres ...


Benvolguts,

Aquesta setmana m’he dedicat a fer un sa exercici de comparació. M’explico. Hi ha un web:  http://www.caffereggio.net/ en el que els propietaris trien cada dia quins són els articles de la premsa espanyola, escrits en castellà (ja que els escrits en català segurament ofendrien els seus lectors, com els TGVs que segons m’han dit eliminen la megafonia en català quan passen el Sènia) que els semblen més escaients de divulgar. Entrar en aquest web m’és útil ja que la tria ja està feta i per tant m’estalvia feina si vull estar al dia. El web podríem dir que sembla esquerranós, d’una esquerra molt guay, com Francesc de Carreras, Juan Goytisolo, José Borrell, Felix de Azua, Albert Boadella o  Javier Solana. Em seguiu? L’exercici d’aquesta setmana ha consistit en triar els articles que toquen el problema espanyol (ells en diuen el problema catalan o la deriva soberanista, etc). I ha sigut positiu perquè n’he trobat 7, una tercera part dels triats pel web, que parlen de Catalunya. Me’ls he llegit, he copiat les frases que m’han semblat que definien millor cada un dels autors i m’he adonat que malgrat que aquests articulistes i qui els tria tenen clar l’eix esquerra-dreta, toquen campanes quan es tracta de valorar l’eix sobiranisme-unionisme. També m’he adonat que tots els autors ens volen aconsellar sobre el que més ens convé! També m’he adonat que presenten escriptors “catalanes” que no els coneix ni son pare: Jordi Gracia o Emilio Albi. I moltes més coses. Jo he fet la meva tria de la seva tria. Us recomano que us llegiu els articles de dalt a baix, no només els trossos que he triat! Veureu la incomprensió i l’odi dels autors esquerranosos (dels escriptors fatxes no cal parlar-ne, encara que cada cop s’estén més la idea que, com deia Josep Pla, “El que més s'assembla a un espanyol de dretes és un espanyol d'esquerres) ...

Copiaré els títols i autors i els paràgrafs esmentats:

1.     140221. Nicolás Redondo Terreros. Cervantes y Shakespeare


No se entiende el Quijote sin Barcelona y sin La Mancha. Cervantes cose el perfil geográfico, pero también psicológico de España, que no se entiende sin Cataluña y Castilla, o sin el vizcaíno malhablado. Los nacionalistas catalanes se confunden al considerar que Castilla es España entera, y esta solo es Castilla.

El destino, la relación intensa y fecunda, los avatares de Don Quijote y Sancho, son el producto de la voluntad de su autor, Cervantes; pero como sucede con las obras clásicas, es obra de sus lectores, de los de ayer, hoy y mañana, que verán en el hidalgo caballero y en su escudero una interpretación profunda de la vida, más allá de la satisfacción que provoque su lectura. De la misma forma puede que los caminos de Cataluña y el resto de España sean diferentes y divergentes en el futuro, pero esa trascendental decisión no corresponde ni a unos ni a otros, sino al autor secular de la realidad actual, que no es otro que la ciudadanía española, es decir: Todos.

2.     140221. Lluís Bassets. El desafío catalán


La respuesta al desafío catalán de hace 40 años fue el regreso de Tarradellas, que cerró el paso a la izquierda y facilitó el camino a la Constitución y al autogobierno. Fue un movimiento inesperado y valiente, de un presidente como Adolfo Suárez dispuesto a arriesgar y legitimar una institución de la Segunda República, después de haber legalizado al Partido Comunista.

Siendo la primera piedra del futuro Estado de las autonomías, la negociación previa entre Suárez y Tarradellas fue bilateral; el trato fue singular para Cataluña; y, al final, llegó el reconocimiento y la legitimación de una institución histórica catalana por parte del Gobierno y la Corona. ¿Alguien osaría hacer algo así ahora? Quien sea capaz de imaginar una jugada de ajedrez como aquella para las actuales circunstancias tendrá quizás en sus manos el mapa para salir del callejón donde nos hemos metido.

3.     140221. Jordi Gracia. Por un Estado egoísta


Racionalidad e ideología no se excluyen (o no necesariamente) y esa simbiosis es la que echamos de menos en Cataluña una porción inmensa (tan inmensa como la secesionista) de catalanes: la adopción de criterios políticos desde el interés egoísta y no morbosamente ideológico, desde el cálculo de beneficios mutuos y la neutralización de la pulsión destructiva de la fe (en el final redentor o en la inmovilidad apaciguadora).

El problema es nuevo porque la Cataluña de hoy es otra. Va lanzada en una trayectoria que desemboca o bien en la independencia como fantasía honesta pero traumática y sin beneficio claro o bien la fantasía honesta también, pero más sensata y fecunda, de modificar su relación con el resto de España, y no solo por encima o deprisa y corriendo, sino con el cuidado que reclaman las realidades complejas donde las culpas son compartidas. Lo que es seguro es que apenas nadie en Cataluña, ni el votante del PP, ni siquiera el votante de Ciutadans, se conformará con que nada ni nadie haga nada desde el Estado.

4.     140221. Francesc de Carreras Argumentos para el debate


La parte favorable a una Cataluña dentro de España comienza a hacerse oír

La opción independentista catalana fue en continuo ascenso desde la manifestación del 11 de septiembre de 2012 hasta hace unas semanas. Los argumentos a favor de que Cataluña se separara de España eran dominantes en los medios de comunicación catalanes. Las posiciones contrarias eran escasas y apenas escuchadas. Muchos ciudadanos estaban perplejos y la posibilidad de que un vuelco en la opinión pública inclinara la balanza del lado independentista era, y aún sigue siendo, cierta. Sin embargo, en las últimas semanas se han producido señales de que la parte contraria, los favorables a una Cataluña dentro de España, es más amplia de lo que se pensaba y, además, comienza a hacerse oír.

El mismo García-Margallo había respondido días antes en el Congreso, haciendo un alarde de conocimientos, al inconsistente diputado Tardà. Además, el ministro de Hacienda ha encargado a una comisión de expertos, encabezada por Ángel de la Fuente, la elaboración de un informe completo sobre los ingresos y gastos de todas las comunidades con el fin de aclarar definitivamente los supuestos agravios financieros. Por último, FAES, el famoso think tank del PP, ha publicado un clarificador documento para objetar de forma argumentada las posiciones catalanas en favor de la secesión. Los mitos van cayendo.

5.     140221. Fernando González Urbaneja. La declaración alemana de Barcelona


La realidad es que en la sociedad catalana la movilización independentista lleva tiempo trabajando con buenos resultados para el objetivo de convencer a los ciudadanos que la independencia les viene a cuento, que merece la pena. Quienes sostienen que la apuesta independentista es un disparate apenas se han manifestado en público ante los catalanes, que tampoco han dado muchas oportunidades a esas voces. Pero el debate ya es inevitable, hasta Rajoy ha tenido que aterrizar en el problema con un par de discursos en los que ha empezado a destilar argumentos e incluso a manifestar afecto.

Y empiezan a sumarse voces importantes de la llamada sociedad civil que perciben que deben llenar algunos vacíos.

El gobierno catalán, empezando por su presidente (y desde luego por Jordi Pujol) entiende mejor que nadie que el “manifiesto de los alemanes” es un NO cualificado al independentismo que una parte de su electorado tendrá en cuenta. Los empresarios alemanes en Cataluña, que representan buena parte del tejido industrial (química, automóvil, equipos, telecomunicaciones…) han hablado por la ausencia de otras voces, con autorización de sus matrices que se han enterado de que hay un problema en Cataluña. Acredita la internacionalización del conflicto, aunque quizá no en el sentido que los independentistas pretendían.

6.     140221. Félix Ovejero.  El retorno de los románticos.


Tres mitos son de mucha circulación: las identidades colectivas como sujetos políticos, las emociones como argumentos y el hipermoralismo como solución a los males del mundo. Las tres coinciden en dibujar, y hasta entronizar, una idea de ser humano que entretuvo a muchos clásicos del romanticismo: saturado de historia, entregado a los sentimientos y bueno hasta el tuétano.

A contramano de 200 años de teoría social, o de 10 minutos de sentido común, diversas versiones apenas aligeradas del “alma de los pueblos” asoman en la trastienda de discursos y libros que establecen relaciones improbables (incomprensión, agravios, reconocimiento, encaje, afecto) entre sujetos imposibles (Cataluña o España) a los que atribuyen rasgos psicológicos (laboriosos, dialogantes, tacaños, violentos) que perviven durante siglos. La retahíla de despropósitos daría para un curso de falacias metodológicas; la explicación de su recurrente aparición en el gremio de los historiadores, para otro.

7.     140221. Emilio Albi. Perjuicios para Cataluña y el resto de España


Los cambios económicos y personales que una secesión originaría, serían perjudiciales para todos. El resto de España contaría con menos territorio y población, mermando su PIB. La redistribución territorial que Cataluña facilita (aunque no en primer lugar, detrás, de Madrid o Baleares) también sería menor: los familiares de muchos catalanes, que no emigraron en el pasado, vivirían peor.

Respecto a Cataluña, no sé cómo podría financiar sus déficits y a qué coste. La credibilidad dentro de los mercados es más española que catalana. Una administración eficaz de la Seguridad Social o de los Tributos no se edifica en poco tiempo. Si la caja está medio vacía, ¿cómo se pone en funcionamiento un Estado? Nadie explica cómo se pagarían las pensiones que en la actualidad arrastran un desfase de más del 30% en Cataluña. Los catalanes de origen y corazón que, por razones personales (digamos, su jubilación), o por trabajo residen en otras partes de España, ¿a qué Estado habrían de acogerse?

¿Qué deuda del Estado español sería imputable a Cataluña y qué debería el primer Estado al segundo? ¿Cómo se valorarían y pagarían los activos del Estado español (infraestructuras) existentes en Cataluña? Todo esto no se resuelve simplemente con una negociación ni presentando unas cuentas mejor hechas. No hay que confundir deseos con realidad. Sin olvidar que la entrada en la UE no es automática y que, en el proceso, pueden surgir vetos, quizá no españoles. La economía de una Cataluña independiente se enfrentaría a una gravísima dificultad en este asunto.

Joan A. Forès
Reflexions

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